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Las cruces de piedra o katchkar armenias de la antigua Yugá entre cuatro países |
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Hoy, los últimos y únicos ejemplares de Katchkar de Yugá se conservan en el recinto del monasterio de Etchmiadzín.
Las últimas imágenes tomadas desde territorio iraní testimonian que en el emplazamiento del antiguo cementerio existe actualmente un campo de tiro levantado por el Ministerio de Defensa azerbaiyano. |
Por Arthour Gkoukasián *
EL
CONOCIDO
cementerio armenio de la antigua Yugá se asienta sobre tres colinas,
justo al otro lado del río Arax, que hace de frontera con Irán. Se
encuentra en Najicheván, territorio de la república de Azerbaiyán,
enclavado entre Irán, Turquía y Armenia y sin continuidad territorial
con el estado del que forma parte, desde 1921, por voluntad de Stalin.
Allí, en 1915, se contabilizaron unas 5.000 cruces de piedra (katchkar)
de entre los siglos XII-XIII y XVI, principalmente. De ellas, sólo quedaban unas 2.500,
en los años setenta del pasado siglo, debido a la
destrucción sistemática favorecida por las autoridades soviéticas
locales. A finales de esa década, el Katolikos Vazkén Iº, guía espiritual supremo de la Iglesia Armenia por aquellas fechas, entendiendo que poco a poco esos vestigios del pasado estaban siendo destruídos de manera inexorable, proyectó el traslado de algunos ejemplares a Ereván. Según nos cuenta su traductor y secretario personal, Parkev Shahbazyán, algunos empleados de la Iglesia armenia se trasladaron en camión desde Etchmiadzín a Yugá y, al amparo de la noche, pudieron recuperar y salvar así varios de esos ejemplares únicos. Esta tarea se vio favorecida por la inexistencia de fronteras entre las distintas repúblicas soviéticas. Pero aquélla operación sólo duró hasta que las autoridades azerbaiyanas se dieron cuenta y presentaron una queja a Moscú, alegando que las cruces no eran obras armenias sino albanesas.
Históricamente, la Albania del Cáucaso se extendía por el norte de la actual república de Azerbaiyán y parte del territorio de la república rusa de Daguestán. Todavía en 1981 se publicó en Bakú una obra del historiador Ahmed Ajundov en la que este autor insistía en la tesis de que los katchkar de Najichevan eran de origen albanés.
Después de la disolución de la antigua Unión Soviética, con la independencia de las antiguas repúblicas y tras el comienzo de la Guerra del Karabaj, la destrucción de monumentos armenios a través de todo Azerbaiyán tomó nuevo impulso y mayor amplitud. Así, en diciembre de 2005 y desde el lado iraní de la frontera, el sacerdote Nshan Thophuzyán pudo filmar cómo soldados azerbaiyanos destruían las útlimas cruces y lanzaban sus restos al río Arax.
Hoy, por desgracia, no queda ya ningún vestigio armenio en Yugá. En enero de 2006, y tras recibir la denuncia de estos actos vandálicos, la Unión Europea (UE) y el Parlamento Europeo aprobaron una resolución condenando la actuación de las autoridades de Azerbaiyán. También Bruselas solicitó del gobierno de Bakú que una delegación europea efectuara una visita de inspección y verificación sobre el terreno. El gobierno de este país aceptó la visita de la delegación, siempre y cuando efectuara la misma investigación en Armenia y Karabaj, donde, según las autoridades de ellos, los armenios habían destruído monumentos azeríes. Pero, aunque tanto los armenios como los karabajíes han aceptado la propuesta, la autorización para la esperada visita de la delegación europea aún no ha sido concedida.
Las últimas imágenes tomadas desde territorio iraní testimonian que en el emplazamiento del antiguo cementerio existe actualmente un campo de tiro levantado por el Ministerio de Defensa azerbaiyano. Es irónico que en los años 80 el gobierno de este país impidiera el traslado de las cruces y con ello su preservación, alegando que no eran armenias, y que a comienzos del siglo XXI las haya destruído. Hoy, los últimos y únicos ejemplares de Katchkar de Yugá se conservan en el recinto del monasterio de Etchmiadzín. Justo allí donde se levanta la primera iglesia y por tanto la Iglesia madre de todos los armenios.
* Artour Alexan Gkoukasián es socio del CIP y corresponsal de Nor Ashjar.
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