Antonio Mingote (Sitges, Barcelona: 1917), dibujantes escritor, periodista y miembro de la Real Academia Española, fue distinguido con el Premio Mejor Humorista de la Comunicación por el Club Internacional de Prensa (CIP), por su brillante y larga trayectoria y su humor culto y popular en ABC, diario en el que comenzó a colaborar en 1953. En nombre de todos los premiados, fue el encargado de pronunciar unas palabras de agradecimiento por la entrega de los prestigiosos galardones del CIP a nada menos que treinta y cuatro destacados profesionales del periodismo español y extranjero, a importantísimos líderes políticos y sindicales de la Transición democrática española, a los empresarios Francisco González (presidente del BBVA), e -In Memórian- a Jesús de Polanco (ex presidente del grupo PRISA) y Tomás Pascual (ex prediente de Leche Pascual), así como, también póstumamente, al periodista turco-armenio Hrant Dink, asesinado en Estambul en enero de 2007, por su defensa de la libertad de expresión y el reconocimiento del primer genocidio del siglo veinte, del que fue víctima el pueblo armenio. También fue reconocida con un premio del CIP la Nobel de la Paz Wangari Maathai. (Fotos: Jesús Mendo). |
Discurso del académico Antonio Mingote en la Gala Internacional de la Prensa
Madrid, 14 noviembre 2007
Un trabajo decente
HABLO desde la perplejidad que me produce el tener que hacerlo en nombre y representación de quienes tienen, más merecimientos que yo en este mundo de la comunicación. Pero, puesto que me lo mandan, diré antes que nada, en nombre de todos, y espero que todos estén de acuerdo conmigo, gracias. Gracias por estos premios que son el reconocimiento de unos méritos más o menos evidentes y, sobre todo, un acicate para seguir esforzándonos por merecerlos. Por mi parte, y permitidme que hable de mí una sola vez, al recibir este premio a mi larga trayectoria, es decir, a mi tozudez en el trabajo, fruto tal vez de mi sangre aragonesa, no puedo prometer y, por tanto, no prometo –dada mi edad-, alargarla mucho más, pero haré lo que pueda. Y estoy seguro de que la misma promesa está en la mente y la voluntad de todos mis compañeros. Resulta especialmente satisfactorio que estos premios de la comunicación los conceden, precisamente, los comunicadores, es decir, los que saben cuánto hay de sacrificio en este trabajo muchas veces incomprendido, no siempre recompensado y a veces incluso ignorado por ese público al que nos debemos y con el que pretendemos comunicarnos.
Pretendemos ser razobables
Pretendemos ser veraces y razonables, pero el personal –creo yo- acepta con dificultad el razonamiento, atiende con fruición el alegato y se entrega con entusiasmo a la famosa adhesión inquebrantable, que sigue existiendo, aunque ahora podamos elegir a quén o a qué dedicar nuestra inquebrantabilidad. Pero esa conducta del personal, más visceral que razonable, no puede afectar a un trabajo honestamente planeado, decentemente hecho. En la lista de estos premios figuran periodistas de la Prensa, de la Radio, de la Televisión, empresarios, políticos, todos comprometidos, de un modo u otro, con la comunicación. Y sabiendo todos que el limpio ejercicio de la Comunicación es una manera de defender la libertad, esa libertad por la que hemos estado suspirando tanto tiempo. ¡Y la libertad, que no nos la toquen, por favor! Gracias en nombre de todos. Gracias otra vez. Muchas gracias. |
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