Hacia la democratización
La primera constancia de esa intención democratizadora se registró en 1972, siendo presidente del club Armando Puente, de France Soir, y Jean Luis Arnoud, delegado de la Agence France Presse en Madrid, ambos miembros de la agrupación de corresponsales.
Al ser sometido a presiones sobre el desarrollo de cierto tipo de actividades que se desarrollaban en Pinar 5, Puente envió una carta al ministro de Información y Turismo comunicándole su renuncia como presidente del club, pues no estaba dispuesto a recibir ni aceptar presiones.
El 23 de marzo de 1973, la junta directiva de la agrupación de corresponsales extranjeros se reunió fuera de la sede del club y nombró una comisión integrada por el ya citado Puente, Dominic Curcio, de Business Week, y Carlos Mora, de la agencia Prensa Latina, para que "estudiase la situación y elaborase un proyecto de susgestiones para la renovación y reestructuración del club", según queda reflejado en el acta respectiva.
El papel decisivo de la agrupación de corresponsales extranjeros –que, en 1980, pasaría a denominarse asociación-, en su lucha por democratizar el club, será recordado tiempo después por el veterano corresponsal de The Times, Harry Debelius, quien rememoró que "los que integrábamos aquella junta del CIP aceptamos la misión de la agrupación de corresponsales de reorganizar y democratizar el club. Fue una tarea que no se presentó fácil, y tardamos algún tiempo en conseguirlo. En un primer momento -eran los años 1974 y 1975-, encontramos bastante apoyo en los representantes del ministerio de Asuntos Exteriores, pero no en los de los restantes y, después, un poco más adelante, pudimos contar con la colaboración, más bien de carácter personal, de la representante del ministerio de Información y Turismo, y las cosas comenzaron a rodar de forma más fácil. El representante de la Asociación de la Prensa de Madrid no quería asistir a las reuniones y el ministerio de Información y Turismo dejó de mandar a su representante, de forma que con los de Cultura Hispánica, los de la agrupación de corresponsales y los de Asuntos Exteriores conseguimos la mayoría".
El acta de la junta directiva de la agrupación del siete de marzo de 1975 señala que ésta resolvió plantear su derecho a regir el club en su totalidad. Pero todavía en octubre de 1975, el entonces presidente del CIP, el corresponsal alemán Walter Haubrich, siguió realizando gestiones con el Instituto de Cultura Hispánica y con la Asociación de la Prensa de Madrid para pedirles que nombrasen a sus representantes respectivos en la junta directiva del club.
Por otra parte, la junta del club acordó ofrecer una comida de homenaje y nombrar miembro de honor permanente de la institución a Joaquín Ortega Salinas, vocal de la junta en representación de ministerio de Asuntos Exteriores, "en vista de la actuación permanente, generosa y eficacísima" que se le reconoció.
Haubrich explica su llegada a la presidencia del club de la siguiente forma: "Para poder proponer la reforma del club con autoridad se había decidido que los tres más altos cargos de la agrupación de corresponsales ocupasen los tres puestos que en la junta de gobierno del club correspondían a la agrupación", y de esta forma Haubrich fue propuesto y designado presidente del CIP.
Sin embargo, esa decisión fue dejada sin efecto al año siguiente, ya que en 1975 Harry Debelius fue presidente electo de la asociación sin que fuese designado también para la presidencia del club, que siguió ocupada por Haubrich hasta 1980, cuando la agrupación -ya asociación- de corresponsales de prensa extranjera firma un acuerdo de democratización con el gobierno de Adolfo Suárez. En virtud de ese acuerdo, la junta del club tuvo que traspasar todas sus competencias a la de la agrupación, para que ésta lo democratizase, modificando los estatutos, de manera que, en el futuro, el presidente y toda la junta directiva pasaran a ser elegidos por el voto secreto de los socios.
En 1975, bajo la presidencia de Debelius, la agrupación resolvió invitar a un almuerzo informativo del club al profesor Enrique Tierno Galván, del clandestino Partido Socialista del Interior (PSI), y a dar una conferencia de prensa al secretario general del también clandestino Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Felipe González. En ambas ocasiones, el Ministerio de Información y Turismo maniobró con pretextos administrativos para que no se llevaran a cabo ambas convocatorias informativas.
Haubrich rememora que, al establecer los entonces estatutos que sólo el presidente del club podía abrir o cerrar la sede, el ministerio se aprovechó de que los empleados pertenecían a Información y Turismo y "los trasladó la noche anterior al Palacio de Congresos para realizar allí, por un día, supuestos trabajos urgentes. El conserje fue obligado a cerrar la puerta y a llevarse las llaves". Entonces, la conferencia de prensa de Felipe González se realizó en un hotel ubicado a unas decenas de metros la calle Pinar, 5.
Pie de foto: El prestigioso periodista y socio del CIP Carlos Mendo (izq.) conversa con el subsecretario de Turismo, José Rodríguez Acosta, en compañía de corresponsales extranjeros en España.

