Discurso del Presidente del BBVA
Gala de los Premios Internacionales 2008
Madrid, 25 noviembre 2008
Señora Vicepresidenta del Gobierno, Señor Alcalde de Madrid, Señor Presidente del Club Internacional de Prensa; Señora Ministra de Defensa y demás premiados, amigas y amigos.
Buenas noches a todos.
Es un honor y una alegría volver a estar, un año más, en la entrega de los Premios del Club Internacional de Prensa.
Como todos ustedes saben, BBVA lleva años acompañando al Club en su larga andadura y patrocinando estos galardones anuales, que premian a los mejores en una amplia gama de categorías.
Este año contamos, además, con la presencia de la Vicepresidenta del Gobierno y del Alcalde de Madrid, a quienes agradezco de forma muy especial que compartan con nosotros estos momentos de celebración.
Quiero también agradecer a Francisco Giménez-Alemán, Presidente del Club Internacional de Prensa, su invitación a estar hoy aquí, y felicitarle por su gestión al frente de esta asociación.
En este acto, que congrega a importantes figuras del mundo de la política, las instituciones y los medios de comunicación, me gustaría hablar de algo que nos debe unir a todos. Me refiero a los principios.
Vivimos tiempos de crisis en todo el mundo. Crisis de valores. Crisis de liderazgo. Crisis financiera y económica…
Pues bien, yo me atrevería a decir que todas ellas tienen una raíz común y, por lo tanto, requieren una actuación dirigida a solucionar un mismo problema: el olvido de los principios más elementales de comportamiento.
Voy a poner como ejemplo el sector al que yo represento: el financiero. Y voy a repetir lo que dije hace menos de una semana en un importante foro financiero aquí en Madrid.
La mejor forma de explicar la crisis financiera, que se inició en julio de 2007 en Estados Unidos es que se volvió la espalda a los principios básicos del sistema financiero.
La crisis ha demostrado la inviabilidad del sistema financiero internacional vigente hasta ahora. Un sistema que, alentado por un contexto de tipos de interés muy bajos y una regulación asimétrica, ha incurrido en un endeudamiento excesivo, una relajación de los estándares de crédito y un olvido de la importancia de la liquidez.
O, dicho de otra forma, muchos banqueros y algunos reguladores abandonaron los principios más elementales de prudencia que han cimentado durante siglos el sistema financiero.
Ahora ya caminamos hacia un nuevo sector financiero internacional en el que, si hacemos bien las cosas y volvemos a alinearnos con los buenos principios bancarios, contaremos con entidades más fuertes y más solventes.
Creo que esta receta es perfectamente aplicable al resto de los sectores, en esta crisis global y profunda en la que ya nos encontramos.
Por eso, me atrevo a decir que la mejor forma de salir de esta crisis lo más rápido posible y con el menor sufrimiento es trabajar todos unidos (gobiernos e instituciones, empresas, trabajadores y medios de comunicación), para restablecer unas reglas del juego uniformes y basadas en sólidos principios éticos.
Y aquí quiero hacer una petición expresa al colectivo de periodistas que hoy son mayoría en esta sala.
Os pido que ejerzáis esa libertad de expresión, por la que todos hemos luchado durante años, para defender los principios básicos de nuestros sistema político y económico.
Unos principios sustentados sobre la democracia y la economía de mercado, y cuyos pilares son la transparencia y la igualdad de oportunidades.
Vosotros sois unos de los guardianes de esos principios, porque tenéis la capacidad de denunciar cuando se incumplen.
Y ya, para terminar, quiero felicitar a todos los premiados de esta noche y animar al Club Internacional de Prensa a que siga convocándonos cada año a este homenaje a la libertad de expresión y a la defensa de los valores de la democracia.
Muchas gracias.