MADRID.- El Club Internacional de Prensa (CIP) muestra su protesta y repulsa contra los ataques a la libertad de expresión perpetrados por el gobierno venezolano de Hugo Chávez, que se ha saldado en los últimos días con la retirada de la concesión de emisión a 32 emisoras de radio y dos canales de televisión.
El CIP se suma así a organizaciones y organismos internacionales y españoles que han mostrado su preocupación, criticado y condenado las restricciones a la libertad sin precedentes en un estado democrático, como la Federación de Asociaciones de Periodistas Españoles (FAPE), Reporteros Sin Fronteras (RSF), la Asociación Internacional de Radiodifusión (RAI) y la Sociedad Intreramericana de Prensa (SIP), entre otras.
El gobierno de Hugo Chávez ha argumentado el cierre inmediato de estas emisoras porque no habrían renovado sus permisos o perdido sus concesiones por el fallecimiento de sus propietarios originales, sin embargo, este cierre sin ningún proceso administrativo previo de medios de comunicación considerados como opositores al gobierno de Hugo Chavez resulta peligroso para el debate democrático, un terrible precedente y una amenaza abierta contra la libertad de expresión en Venezuela.
Este hecho se suma a una futura Ley de Delitos Mediáticos propuesta por el Fiscal General ante la Asamblea General, que puede degenerar en el cierre masivo de medios de comunicación privados e independientes que todavía existen en Venezuela, y que establece penas de privación de libertad. Este texto violaría los principios democráticos de la libertad de expresión y los acuerdos internacionales de los que Venezuela es signataria.
El CIP muestra su solidaridad con los periodistas de los medios de comunicación venezolanos afectados por esta medida del gobierno de Hugo Chávez y pide que se garantice la plena libertad de expresión, mostrándose radicalmente contrario a que se puedan acallar las voces para un debate democrático en el seno de la sociedad de este país.
