Lucha por la democratización
Tres días después de ese acontecimiento se reunió la junta directiva de la asociación de corresponsales, bajo la presidencia de Debelius, y decidió:
"1. Suspender de momento todos los actos oficiales y los encuentros programados [en el club] mientras no tengamos la garantía de una libertad para celebrar actos profesionales.
2. Buscar apoyo en la prensa extranjera y española"
El 9 de diciembre del mismo año 1975 se volvió a reunir la junta de la asociación de corresponsales para establecer su relación con el club de la siguiente manera:
"1. La junta del club deberá tener una mayoría de miembros de la Agrupación de Corresponsales de la Prensa Extranjera (ACPE).
2. Esta junta tendrá la responsabilidad de todas las actividades profesionales del club, siempre actuando según las leyes del Estado español."
Durante esos días, la ACPE se ocupó de numerosas agresiones que sufrieron los corresponsales perpetradas por la policía y de restricciones impuestas por funcionarios gubernamentales.
El 9 de marzo de 1976, ya integrada de nuevo la ACPE al CIP, la junta directiva de la agrupación de corresponsales resolvió que esta no pediría más permisos para realizar actividades profesionales en Pinar, 5, como tenía que hacerlo hasta ese momento, y dejó constancia de que el Gobierno todavía no había contestado su pedido de reestructurar el club.
El 18 de octubre de 1976, todavía Debelius como presidente de la ACPE, Haubrich comunicó a la agrupación que el Gobierno había aceptado que, de los catorce miembros de la junta directiva del club, siete fuesen de la agrupación pero que se mantendría la representación gubernamental en el CIP.
Los años de lucha por la democratización se vieron coronados por el éxito en junio de 1980, cuando la ACPE, presidida desde 1979 por Tito Drago, de Inter Press Service, negoció y firmó un acuerdo con la Secretaría del Estado de información. En la negociación de ese acuerdo acompañaron al presidente del CIP: José Antonio Novais, Charles Vanecke, Volkhart Müller y Werner Herzog. Por parte del Gobierno participaron el secretario de Estado de Información, Josep Meliá, y sus más directos colaboradores, Jesús Picatoste, Chencho Arias y Julián Barriga.
El acuerdo entre el CIP y la secretaría de Estado establecía que "la ACPE, como organización representativa de los corresponsales de prensa extranjera acreditados en España, asumiría la tarea de reestructurar el Club Internacional de Prensa". Asimismo se acordó que se redactarían unos nuevos estatutos del CIP en los que desaparecería la representación estatal y la corporativa. Asimismo, se estableció que los dirigentes del club serían elegidos por el voto secreto de sus socios, y se precisaron los términos en los que la Administración aportaría medios humanos y materiales para el funcionamiento del Club, dejando a su junta directiva una libertad profesional total.
Entre los medios a disposición del CIP, quedó establecido que la Secretaría de Estado de Información seguiría aportando el edificio de la calle Pinar, 5, de Madrid, "o uno de similares características", así como personal -diez personas-, muebles y útiles, y que cubriría los gastos generales.
Pie de foto: Felipe González, como candidato socialista a la presidencia del Gobierno, conversa con el corresponsal de Le Monde, Antonio Novais, y el periodista Tito Drago, tras su comparecencia ante la prensa extranjera y española en la sede del club, el 25 de octubre de 1982. (Foto: María Silver).